Domingo 15 de mayo, 12:30 hrs y sólo 5 jugadores se apostaban en la cancha 2 del recinto empresarial. 15 minutos debían transcurrir para presentar un listado de 14 guerreros dispuestos a actuar. Así, el DT Jorge paraba el siguiente equipo:
Gabriel en portería; Hugo y Victor Al. como laterales; FU y Victor Ag. como centrales; Jorge y Max en la contención; Benja y Rodrigo como volantes; Marco y Claudio en delantera. En la banca, Seba, Felipe y Jota.
El primer tiempo se presentaba trabado, los blackeanos no lograban ordenarse en cancha, lo que mermaba las opciones de ataques con claridad. La siempre férrea defensa albinegra seguía respondiendo mientras la contención hacía lo suyo. Los camorreros se prestaban al ataque con soltura, siendo repelidos en varias ocasiones.
El balón se disputaba en el medio, sin claridad para ninguno de los dos equipos, lo que mostraba un juego dubitativo por parte de ambos equipos, pero siempre con la búsqueda del arco rival. Uno de los ataques albinegros era certero, se gaqnaba la línea de fondo y un centro a ras encontraba la pierna de Rodrigo, quien al primer palo marcaba un gol gritado a todo pulmón por los jugadores blackeanos. Era la apertura de la cuenta y el comienzo de un palpitar en los corazones albinegros.
Sin embargo la alegría no duraría mucho, un ataque camorrero era convertido en gol tras una buena jugada. Minutos mas tarde vendría un error garrafal del espantoso juez del encuentro, quien no veía una clara mano de uno de los milaneses; la jugada seguía con un centro que era aprovechado por el volante camorrero desde la línea del área grande para batir a Gabriel. Era el 1-2 y el pesar se instalaba en la cancha 2.
Se comenzaba a calentar el encuentro tras un descarado golpe con toperoles a Gabriel, Jorge repartía chuletas y Max comenzaba la metamorfosis a ese temido rotweiller que tanto temor inspira en sus rivales. Camorra sentía el golpe, y los blackeanos que mostraban un coraje aumentado, detenido únicamente por el pitazo del árbitro indicando el fin de la primera mitad.
Los comentarios llegaban en el entretiempo, las ganas existían, pero faltaba ese juego colectivo en el mediocampo que tantas alegrías había dado anteriormente. Así, Jorge daba paso a Claudio para buscar un mayor poder ofensivo. Seba se mantenía en delantera con Jota, y Felipe se hacía cargo de la conducción en reemplazo de Rodrigo.
El segundo tiempo varió completamente. Los corazones de los blackeanos se tiñeron de plata, y se juntaron al unísono cual orquesta perfectamente armonizada, montando pieza a pieza la temida "Máquina Blackeana". Gabo se mostró intratable en la segunda fracción, mientras la defensa aumentaba considerablemente su nivel. El mediocampo se teñía de albinegro y la delantera se mostraba más fiera, peleando las pelotas como si fuera la última jugada del encuentro.
Así llegaba el empate. Felipe conectaba con clase un balón a la entrada del área e inundaba las redes con el ímpetu impuesto a esa pelota de fútbol. Era el empate a 2 tantos y la máquina que mostraba que se estaba poniendo a punto. Sin embargo, un descuido de la retaguardia encontraba un injusto gol de los camorreros, 2-3 y a seguir luchando.
Lejos de irse abajo, la máquina blackeana siguió funcionando como reloj. Los laterales se proyectaban y defendían con holgura; la defensa se transformaba en un muro, y el ataque se mostraba más claro y punzante. El peso se inclinaba totalmente a favor de los albinegros, donde cada balón era protegido con el alma, con el corazón henchido en orgullo y en las tremendas ganas de revertir el marcador.
Victor Al., en uno de sus mejores partidos con la camiseta albinegra, se mandaba por milésima vez en ataque, logrando tomar un rebote en el área camorrera y lanzando un zarpazo fuibundo, que no encontraba resistencia en el portero milanés. Era el 3-3. Se empataba el encuentro y se mataban los fantasmas de antaño, aquellos que decíanq ue los blackeanos no daban vuelta los partidos. Era cosa de minutos, y de demostrar que este grupo de jugadores está marcando un hito en la historia blackeana, de demostrar que la amistad que se puede lograr en cancha es tal que llega a crear un grupo cohesionado de almas que luchan por un bien común, un grupo de jugadores que se presentan en cancha cual ejército espartano, con disciplina y orden envidiable, además de entregar el corazón en pos de la victoria.
Posteriormente Benja en una de sus explosivas y excelentes incursiones personales al área rival lograba, tras una vistosa jugada personal, un golazo que era gritado con el aliento salido directamente de los corazones albinegros. Un 4-3 gozado por las almas albinegras y por todo aquel que apoyaba a esta tremenda escuadra desde la línea lateral.
Los ojos de los blackeanos seguían vislumbrando un mejor panorama, y era así como Victor Al. se mandaba nuevamente en ataque y pillaba mal parado al portero camorrero, decretando un 5-3 más que merecido. La guinda de la torta la pondría el mismo Victor, quien nuevamente aprovechaba que el portero camorrero se encontraba adelantado y marcaba un 6-3 que cerraba un segundio tiempo expectacular de la máquina blackeana.
Pitazo final y a celebrar la victoria, y a llorar la pérdida del campeonato, pues Colectivo ganaba por 6-4 a NOB en la cancha contigua.
Sin embargo, queda el gusto de mostrar que cojones tenemos, que de ganas no nos quedamos, y que tenemos un tremendo corazón para pelear estos encuentros.
Dicho sea que el apertura terminó, y que ahora nos queda enfrentar el campeonato oficial con más fuerza aún para lograr un merecido cupo en primera. Nuestros rivales son fuertes, así que no nos desconfiemos y pongámosle todo lo que tenemos para lograr que esta escuadra alcance el prestigio que busca.
Saludos
Jorge